Porque la ironía forma parte de mi vida. Porque la ironía a veces salva y sostiene como forma de comunicar algo extremo. Porque es una crítica y a la vez una representación del humor argentino.
No hay tal folklorizate, porque per se somos personas con un folklore que nos construye como seres parte de una cultura. Aun así podría decirse que el convertir a la palabra folklore como una acción imperativa “folklorizate” es una invitación al pensamiento crítico de este como un concepto que nos atraviesa y a poner en perspectiva a este como disciplina de estudio social.
Por otro lado, el “amor” viene de dos lugares, por un lado siguiendo el camino de la ironía argentina, ha sucedido que varios comunicadores, stremers y periodistas han usado la expresión “amaaaaar” para el trato de personas del ambiente con cierta excentricidad. También el “amor” representa a España; aquí donde vivo actualmente la forma de llamar a alguien es a través de las expresiones “amor” “cariño” “guapa”, entonces de alguna forma este modo se me ha pegado, entonces conozca a quien conozca mi trato siempre va a ser de “amor”.
La cuestión es: ¿puede alguien folklorizarse forzosamente? Mi respuesta sería que no, porque el folklore es inherente al ser humano. No podemos forzar tal proceso que responde a un montón de engranajes sociales, pertenecientes a una determinada idiosincrasia. Lo que sí podemos en entender al folklore como una rama de la ciencias sociales que invita a pensar y reflexionar sobre aspectos específicos de determinado lugar y su comportamiento.
Folklorizateamor es una crítica social a la mitificación y a las propias construcciones de patrones y representaciones, un espacio seguro de pensamiento. Un lugar de construcción y destrucción constante de lo que soy, he sido y seré. Un lugar sincero y humano.

