Mi vida laboral comienza a los 14 años, cuando el grupo de danza al que pertenecía desde niña, me propuso ser parte del cuerpo de profesores para los más pequeños. Desde ese momento mi vida giraría en torno a la danza folklórica argentina y lo que implica llevar adelante proyectos personales en torno a la idiosincrasia de un país.
Mientras daba mis primeros pasos en el mundo de la enseñanza, comencé a formarme como Técnica en Danzas Tradicionales Argentinas en la Universidad Autónoma de Entre Ríos a mis 15 años y finalizándola con 17 años. A la par brindé clases particulares a propios compañeros de la tecnicatura para reforzar en las asignaturas de movimiento y que luego puedan rendirlas. Mi adolescencia completa giró en torno al arte, la música, la danza y el constante cuestionamiento respecto al nacionalismo y sus simbolismos y cómo impactaba en Argentina.
A su vez tomaba clases de contemporáneo, flamenco, folklore estilizado y guitarra, mientras era parte de presentaciones con mis grupos de danza.
Además, en la escuela secundaria solía ser la organizadora de eventos culturales y actos escolares. Planteaba ideas, puestas en escena y fueron varias veces las que me tocó pasar al frente y explicar a mis compañeros, profesores y autoridades las implicancias de lo antes expuesto, el valor de la danzas argentinas y el significado del sentido de identidad. Como por ejemplo, para el día de la tradición en 4to año, se me ocurrió la brillante idea, basándome en un video del Ballet Nacional Argentino, en convocar cinco o seis personas de cada curso y enseñarles una danza argentina correspondiente a una región distinta del país. Luego, el montaje escénico era sencillo. Hacer como que cada grupalidad pertenecía a una pintura en un museo y un «hada» mágica «revivía» esos cuadros en la noche; allí cada grupo bailó su danza y luego finalizó llegando la mañana cuando todo volvía a ser estático. De alguna forma admiro la voluntad y hasta cierta ingenuidad en lanzarme a crear una «mini obra de teatro» con compañeros escolares y ponerme a mí misma como directora general y además brindar las herramientas artísticas para llevarlo a cabo.

