En el año 2022, mi último año en la Licenciatura en Folklore en la Universidad Nacional de las Artes, participé tras quedar seleccionada por la comisión académica, en el programa Tutoría de Pares, una experiencia que me permitió acompañar a estudiantes de la materia Folklore III, una de las asignaturas troncales del área investigativa del folklore.
Ese año fue especialmente desafiante y significativo. Mientras me preparaba para egresarme, vivía un período de mucho movimiento: cursaba en Buenos Aires los días miércoles, jueves y viernes —día en que además realizaba la tutoría—, y el fin de semana viajaba, para estar los lunes y martes en Entre Ríos, donde ya me estaba desarrollando como docente en la Escuela de Danza y Teatro de Entre Ríos, dictando la materia Danza Folklórica y Popular.
La tutoría me dio la oportunidad de compartir con futuros colegas, de dialogar y reflexionar sobre el folklore desde su dimensión científica, y de confirmar mi vocación por la enseñanza y la investigación. Fue una etapa agotadora pero profundamente enriquecedora, que marcó la transición entre mi vida como estudiante y mi camino profesional en la docencia.

